El Presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que no habrá una elección de Estado en el nuevo proceso por la gubernatura de Puebla.

¿Cumplirá su palabra y el próximo 2 de junio tendremos elecciones transparentes y limpias?

¿No apoyará al candidato de la alianza Juntos Haremos Historia?

 ¿Impulsará castigos en contra de las personas que utilicen recursos públicos y programas sociales para ganar votos?

¿No permitirá que su nombre sea utilizado para sacar algún tipo de provecho? 

¿En verdad no meterá las manos en la lucha por Casa Puebla? 

La clase política estaba en espera de que hablara de la elección durante su visita por la ciudad de Puebla, donde entregó apoyos de los Programas Integrales de Bienestar.

Mientras que los opositores siguieron por internet la señal que se transmitió en diversas plataformas digitales, los morenistas y todos sus aliados se dieron cita en el Centro Expositor, aunque no estuvieron en la zona VIP.

La prensa estuvo más cerca del Presidente.

Los diputados locales y presidentes municipales fueron sentados en la parte central del lugar, no hasta adelante.

Pero fue hasta el final de su largo discurso cuando se refirió al tema de la elección que está a la vuelta de la esquina.

Todos esperaban escuchar alguna señal, algo que les clarificara el camino, que les diera una luz luego del clima generado en la entidad tras el lamentable fallecimiento de la gobernadora en funciones Martha Erika Alonso Hidalgo y de su esposo el senador Rafael Moreno Valle. 

Había hasta desesperación por saber lo que diría este domingo López Obrador sobre el clima que se vive actualmente. Y lo hizo no sin antes felicitar al gobernador interino Guillermo Pacheco Pulido, quien ha logrado calmar las aguas, sobre todo las turbias que corren al interior de Morena.

A muchos sorprendió lo que dijo en su segunda visita oficial a Puebla y la primera a la capital del estado en su calidad de mandatario. 

El mensaje político, que duró poco más de diez minutos, sin duda también fue dirigido a los tres precandidatos de Morena a la gubernatura: Nancy de la Sierra Arámburo, Miguel Barbosa Huerta y Alejandro Armenta Mier.

“Que nadie se atreva a usar mi nombre para decir que tiene mi apoyo, yo nada más tengo un amo, que se escuche bien y que se escuche lejos, mi único amo es el pueblo de México”. 

Y fue más preciso:

“El gobierno no tiene partido, ni tiene sindicato; el gobierno es de todos y ya no va a hacer como antes de que el gobierno apoyaba a un partido, apoyaba a un candidato, mucho menos se va a permitir que se use el dinero del presupuesto que es del pueblo para favorecer a un candidato o a un partido”.

Hará bien el Presidente al no intervenir en la elección.

Ya veremos si cumple su palabra.

Ya veremos si sus aliados siguen su ejemplo.

Por lo pronto ya no volverá a Puebla hasta pasar las elecciones para no generar especulaciones y dar pie a las críticas de sus opositores.

Lo curioso del asunto es que este discurso lo pronunció en un acto al que asistieron miles de poblanos que fueron citados para recoger sus cheques de los programas de la Secretaría del Bienestar, antes Secretaría de Desarrollo Social.

Ustedes dirán.