El presidente de México Andrés Manuel López Obrador tiene muchos argumentos para cancelar el programa de Estancias Infantiles que era financiado por la extinta Sedesol desde el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa.

Haciendo a un lado el esquema de atención -que sí beneficiaba sobre todo a madres solteras y trabajadoras- este sistema era un verdadero nido de corrupción donde algunas encargadas de esos lugares obtenían jugosas ganancias.

No se trata de generalizar, pero hay pruebas contundentes que llevaron al nuevo gobierno federal a cancelar temporalmente el apoyo y a pensar en restructurar el programa que tan sólo en el estado de Puebla tenía 502 centros, que de lunes a viernes atendían en promedio a 30 niños, es decir, a más de 15 mil menores.

Varias Estancias funcionaban como un modelo de negocios a favor de sus administradoras, sí leyó usted muy bien, un modelo de negocio.

El nuevo gobierno federal se percató que las responsables registraron a varios niños que jamás pusieron un pie en el sitio; con algunos conocidos conseguían documentos para su registro o los alteraban para poder recibir dicho financiamiento que iba directo a sus bolsillos.

Sí, había “niños fantasmas” que cuando el DIF, Protección Civil u otras instancias realizaban supervisiones, curiosamente se reportaban enfermos o por un supuesto  imprevisto sus papás se los acababan de llevar.

La lista de asistencias era una farsa, muchos expedientes tienen firmas apócrifas.

Además, las encargadas alteraban las bitácoras a su favor, para recibir más dinero por cada niño aunque al final atendían a menos.

No sólo es eso.

De la manera más ruin, las encargadas o propietarias pedían cuotas extraordinarias para cubrir gastos que el propio financiamiento ya abarcaba, así obligaban a las mujeres -que por necesidad recurrieron a estos lugares- a comprar materiales o comida extra.

He recogido el testimonio de varias personas que trabajan o han trabajado en esos centros, quienes confirman lo dicho, aunque reconocen que el esquema de atención sin duda es benéfico para el desarrollo de los menores que todas las mañanas salen de casa porque sus padres tienen que trabajar y no hay nadie de la familia que los cuide.

Hasta el momento el gobierno no ha sido preciso sobre el futuro de este programa, en días pasados se informó de un recorte del 50 por ciento, pero no hay nada seguro.

Lo más probable es que quienes reciban el dinero de manera directa ya no sean las encargadas de las Estancias Infantiles, sino los propios padres, pues de esta forma se acabará con este “modelo de negocio” al que le entraron familiares de políticos.