El inicio de año es la época ideal para trazar nuevas metas, para dejar ir todo lo que nos impide crecer, reflexionar sobre nuestros actos e incluso tomar nuevos rumbos con tal de ser mejores. En la mejoría de este año deberíamos incluir algunos propósitos que refuercen nuestro papel de ciudadanos, que nos ayuden a vislumbrar en mediano y largo plazo el país que todos queremos.

Sin duda en México es urgente un cambio, prueba de ello es el traslado del poder en nuevos partidos políticos, pero esto no es suficiente si las prácticas en el día a día no se modifican. En toda nación se requiere de relaciones colaborativas, líderes capaces de guiar la voluntad de las personas en busca de un bien común y personas comprometidas que hagan contrapeso a los líderes para recordarles no perder un objetivo.

Sin embargo, en las relaciones también influye la información, esta puede ser un arma de superación o destrucción, actualmente con los distintos medios digitales somos más propensos a sabotearnos y crear toda clase de especulaciones o teorías que únicamente afecten nuestro avance.

De nada sirven los líderes si la base de nuestra información son las cadenas en redes sociales y no las investigaciones con fundamento, tampoco se puede alcanzar una transformación dónde los líderes pierden fácilmente la templanza ante unas cuántas críticas.

El lamentable hecho en el que perdieron la vida Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle es un evento que nos invita a la reflexión sobre distintos ángulos, el primero es el aspecto político, ambas figuras eran representantes claves de oposición para una nueva fuerza emergente, si su papel fue o no el mejor se dictaminará con los hechos, las obras y actos cometidos bajo su mandato, los gastos, el notable crecimiento empresarial, las oportunidades o falta de las mismas. En el ámbito personal y espiritual es evidente la fragilidad de la vida. Pero principalmente es urgente una reflexión ciudadana.

El suceso del pasado 24 de diciembre dio pie a una infinidad de especulaciones de todo tipo, las cuales sin duda podrían estelarizar todo tipo de películas, estas mismas especulaciones hicieron que las acciones para controlar el daño quizás no fueran las más convenientes, como ciudadanos demostramos inmadurez y otros cuantos como seres humanos mostraron lo más vil expresando alegría por el hecho o insultos hacia los ya occisos.

El principal propósito de este año debería ser el compromiso, trabajar por nuestra realidad, tratar de entender que las ideas o mensajes de conspiración sólo crean a personas mal informadas y manipulables a conveniencia de alguien más. Buscar ser más empáticos con la situación que viven otros, ser más humanos y considerar que al final todos queremos un país mejor, olvidar odios y rencillas que sólo benefician a los partidos, más no a sus ciudadanos y ser capaces de conocer más sobre nuestras leyes y entorno para evitar que cualquiera nos venga con cuentos o promesas sin cumplir. Sólo así podremos verdaderamente entender qué ocurre en las grandes esferas, qué podemos exigir y qué está fuera de nuestro control.

Este es un año para iniciar de cero, hagámoslo trabajando, preparándonos y apoyándonos. México necesita educación, seguridad y sobre todo unión, esa misma unión que brindamos en medio de las mayores tragedias es la que necesitamos para salir de la crisis de un mal gobierno y está más allá de los nuevos gobernantes.