He visto publicado en el timeline de Facebook de distintos amigos un “copy/paste” en donde resumido dicen que si alguien de su red se encuentra deprimido puede llamarle a quien publica el post, seguido de una breve reflexión sobre cómo hacer consciente a otros de que está disponible puede evitar un suicidio.

No sé si esto sea efectivo y si todos estamos capacitados para detectar y ayudar a una persona con pensamientos suicidas; pero sí se que es la única “campaña” de concientización y sensibilización sobre el tema con la que yo me he topado.

Averiguando un poco más, parece que el suicidio se aborda a nivel local o por organizaciones civiles. Al menos recientemente, no ha habido una campaña nacional para la sensibilización del suicidio. No parece ser un tema prioritario en la agenda nacional, aunque sí está contemplado brevemente en el Programa de Acción Específico (PAE) en Salud Mental 2013-2018.

En México se consuman uno de cada ocho intentos de suicidio y los índices siguen subiendo. Es un problema creciente de salud pública no sólo en México, sino en el mundo. Y existe evidencia documentada de cómo las campañas mediáticas de sensibilización sobre el suicidio y otras enfermedades mentales pueden tener resultados exitosos.

Por ejemplo, en Irlanda se lanzó una campaña basada en la necesidad de que las personas hablen y pregunten “¿Estas bien?” en el trabajo para atacar el miedo que muchos sienten de perder su trabajo al hablar sobre salud mental. La campaña se consideró exitosa ya que logró impactar a públicos nuevos e hizo consciencia tanto en empleados como en empleadores de un tema tabu. Pueden encontrar el video como “The Power of Okay”.

Instagram ubicó que existían muchas conversaciones en la red social para compartir sus historias sobre su salud mental y creó la campaña #HereForYou. Fecebook, por su parte, también vincula a muchos grupos de apoyo a todos aquellos que teclean la palabra suicidio o sus relacionadas. La circulación en las redes sobre estos temas va incrementando y sí es uno de los primeros espacios a los que los jóvenes recurren en búsqueda de ayuda o apoyo.

Estos son sólo algunos ejemplos de muchas acciones en términos de comunicación que se están haciendo en el mundo. Regresando a México, existen muchos espacios y grupos de apoyo para las personas con depresión o pensamientos suicidas tanto en redes sociales como en servicios comunitarios. Sin embargo, en términos de comunicación nos falta mucho.

Hace unos años se hizo una campaña en el metro de la Ciudad de México llamada “Salvemos vidas” con el lema “Vive, cuida tu línea de la vida” la cual presentaba imágenes “bellas” para supuestamente persuadir a una persona con pensamientos suicidas. Esta fue duramente criticada por expertos, pero sus impulsores dicen que disuadió hasta 13 intentos de suicidio.

También en la CDMX se presentó el año pasado la campaña en redes sociales “Like a la vida” que brinda información sobre el suicidio y los números de atención. Esta como la de Instagram y Facebook da atención en línea.

Es mucho el trabajo por hacer para comunicadores, ONGs, y gobierno. La prevención, sensibilización, inclusión y concientización de la salud mental puede no ser prioridad ahorita; pero en prospectiva los números van en aumento y las complejidades y vertientes son amplias. Y, para variar, nos estamos quedando atrás.