Hace unos días se viralizó un video en el que pudimos ver a Luis Miguel muy emocionado durante su presentación en El Paso, Texas, imágenes que dieron paso a la especulación en los medios de comunicación. Ya saben cómo es la prensa amarilla, aprovecharon la ocasión para acudir a títulos tales como “Luis Miguel lloró en un concierto en Texas, ¿Qué le pasa al Rey Sol?”, sembrando una nueva incógnita entre sus lectores respecto a la situación anímica del cantante. Está más que comprobado que el drama es su aliento, y si no lo encuentran lo inventan. Aquellas lágrimas de Luis Miguel no vislumbran una depresión sino todo lo contrario, son fruto de una profunda emoción por todo lo que está viviendo sobre el escenario durante este año tan especial. Los tickets se venden en cuestión de horas, los recintos desbordan de almas dispuestas a dejarse acariciar por la única voz capaz de lograrlo, y tanto amor y buena vibra, provenientes de un público que se desvive por demostrarle sus sentimientos, provoca un torrente de sensaciones en un ser humano totalmente permeable en ese preciso momento. Tampoco debemos olvidar que esta sensibilidad, de la que siempre ha sido dueño, se ve agudizada ante el hecho de haber abierto el corazón para liberar cosas del pasado, como así también por la oportunidad de vivir una época fructífera en el presente, luego de transitar algunas tempestades tiempo atrás.

Al ver las imágenes del video que aquí les comparto alguien me dijo: “Ese es el nuevo Luis Miguel, porque por mucho tiempo fue impenetrable y creó una barrera con su público”. De inmediato me interesé en responderle que disentía con dicha aseveración, ya que con quienes siempre se ha mostrado tal cual es ha sido con su público. Dicen que los ojos son el espejo del alma, y con los años hemos aprendido a ver a través de los suyos. Sabemos cuando está feliz, conmovido, cuando algo le preocupa, enoja o cuando está incómodo ante una situación. Es maravilloso haber logrado esta conexión ¿no?

En otro orden de cosas quisiera aprovechar la oportunidad para recordar que ‘El Sol de México’ se presentará en la ciudad que nunca duerme, Las Vegas, el próximo 13 y 14 de septiembre, visita que coincidirá con una celebración muy especial para él y sus fans. Aquellos que se están preguntando qué festejamos, les cuento que en el año 2013 las autoridades de esta ciudad proclamaron al 13 de septiembre como el “Día de Luis Miguel”, valiendo destacar que no había precedentes de una distinción semejante. Por supuesto que Luis Miguel también tendrá la oportunidad de dar el emblemático grito de Independencia de su querido país, ritual que viene repitiendo desde hace muchísimos años.

Y hablando de costumbres tengo en este espacio una muy bonita, se trata de difundir historias de fans de todas partes del mundo, relatos muy diferentes pero unidos por un mismo hilo conductor: la pasión y el amor que sentimos por el artista que nos cambió la vida para siempre:

Mi nombre es Gisell Minian, soy una argentina/brasilera multifacética, pues me dedico al periodismo de espectáculos y de rock, al modelaje y la fotografía.

Tengo una gran pasión por la música, por lo que a lo largo de estos años me han gustando muchos estilos musicales, con decirles que tengo un blog dedicado al Hard Rock. Pero debo admitir que Miky siempre será mi artista favorito, el más completo de todos, tanto por su voz como por su  estilo, elegancia, belleza y carisma. Para mí sin lugar a dudas es como dice su canción: “Eres todo y mucho más… ¿qué puedo ya decir? nada más...”

Aunque sea difícil de creer, mi historia como fan de Luis Miguel empezó cuando yo tenía apenas tres años. Lo vi por primera vez en un programa de televisión de Argentina y quedé totalmente fascinada por ese jovencito rubio de ojos verdes de voz encantadora. Transcurría mis días esperando verlo irrumpir en algún otro magazine, y de tanto cantar una de sus canciones mi mamá me obsequió “Directo al Corazón”, mi primer disco, el cual conservo actualmente.

Recuerdo escucharlo todos los días pegadita al equipo de sonido, y que con solo 4 años me ponía bien guapa para verlo en televisión ya que, provista de la ingenuidad y la ilusión de una niña, pensaba que él podía verme del otro lado de la pantalla. Después me trasladé a vivir a Brasil con mis padres y sus discos me acompañaron en todo momento y lugar. En esa época Miky no se presentaba en aquel país y tampoco se conseguían sus trabajos discográficos, por lo que pasé algunos años sin saber de él, solo escuchando el material que tenía.

Con el correr del tiempo, aclaro que todavía era pequeña, escuché que se presentaría en un programa de televisión de Brasil y mi corazón saltó de alegría. Cuando por fin llegó ese día me preparé para verlo y escucharlo sumida en una profunda emoción. El canal de TV donde se presentaba cubrió su llegada en el aeropuerto, y al verlo tomé consciencia de que había dejado de ser un niño para convertirse en un adolescente mientras que yo seguía siendo una niña. Era la época de “Ahora te puedes Marchar”, y al escucharlo cantar me llevé otra gran sorpresa, pues con el paso de aquellos años su voz también había cambiado, pero no así mis sentimientos de admiración y cariño hacia él.     

Los años transcurrieron nuevamente y me topé con mi adolescencia, tiempo que me lo pasaba buscando sus discos en todas las tiendas de la ciudad. Luego de la tan esperada fiesta de 15 años tomé mi Walkman (¿Se acuerdan de este aparatito reproductor de música?) para sintonizar la radio y ¡oh casualidad! me emocioné con lo primero que escuché: una canción de Luis Miguel que estaban pasando. ¡No lo podía creer! Su voz me parecía cada día más hermosa, y su interpretación me llegaba de una forma muy especial, sensación imposible de experimentar con ningún otro cantante.

En los años ‘90 supe que Miky se presentaría en concierto en São Paulo y mi expectativa fue inmensa, puesto que iba a ser la primera vez que lo vería en vivo y en directo. Ese día lo recuerdo como si fuera hoy porque fue un show mágico y hermoso. Esa conexión que surge entre él y su público logró superar la barrera del idioma en el preciso instante en que interpretó la primera frase de “La Barca”, cuando todo el auditorio se unió a su voz para continuar cantándola en un perfecto español. ¡Les juro que Miky se quedó encantado!

Después de varios años volví a residir en mi querida Argentina en donde fui a cada uno de sus conciertos, pero a pesar de haber conseguido buenas ubicaciones nunca logré la tan ansiada primera fila, y mucho menos concretar el sueño de un fuerte apretón de manos. Tampoco tuve suerte con mi profesión, la que me ha llevado a conocer y entrevistar a muchos cantantes y artistas, puesto que nunca surgió la oportunidad con Luis Miguel, ni siquiera de saludarlo o tomarme una fotografía. Pero como dije anteriormente, si hay algo certero es lo que siento por él, porque todo en mi vida podía cambiar de un momento a otro al mudarme de país, de escuela, de ciudad, al tener nuevos amigos o dejar de tenerlos, pero mis sentimientos hacia quien siempre me acompañó, con sus canciones y su voz, se mantuvieron intactos.

Creo que ésta es una bonita manera de acercarle mi historia de más de 30 años siendo su fan, de admirarlo y respetarlo como artista y como persona. Le agradezco a Euge por darme la oportunidad de compartirla en este espacio en el que abrimos nuestro corazón para plasmar nuestro sentir por Luis Miguel.

Quedo a la espera, sin perder jamás la Fe, de poder concretar algún día el sueño de conocerlo.

Gisell