En un verdadero simio se ha convertido José Juan Espinosa Torres, todos lo vimos trepar como desquiciado la reja del Hotel MM de la ciudad de Puebla donde fue a causar disturbios, que ahora dice fueron mínimos. Lo cierto es que ya hay una denuncia ante la Fiscalía General del Estado en contra de él y de sus aliados políticos.

Pero no conforme con eso, fue a seguir haciendo locuras en la sesión del Consejo General del Instituto Electoral del Estado (IEE) donde Martha Erika Alonso recibió su constancia de mayoría. No cabe duda que a este politiquillo ya se le zafaron todos sus tornillos.

Por cierto, ya hasta los trabajadores del IEE lo odian pues por su protagonismo tuvieron que trabajar horas adicionales durante el proceso del recuento de los votos. Ya no lo quieren ver ni en pintura y se preguntan cómo será en el Congreso del Estado de Puebla.

Nadie duda que José Juan Espinosa necesita con urgencia la atención de un especialista, quizá de un psiquiatra porque su conducta no es normal, por el contrario, pareciera que cada día escucha voces del más allá.

Sólo basta con ver las grabaciones de las sesiones del Consejo General donde se ha dedicado a denigrar a las consejeras electorales y a la representante del PRI, para un loco en plenitud o un sino en un aparador.

José Juan Espinosa, quien será diputado local por tercera ocasión, tiene en su ADN protagonismo, pero sobre todo locura, soberbia, violencia, mentira, extorsión, difamación; nadie duda que este político viva en otra realidad.