Después de la actividad nos quedamos recostados uno al lado del otro como novela ñoña, viendo al techo, tu pensabas en no sé qué pero veías fijamente al foco, yo también veía al foco pero pensaba que te gustaba sufrir apasionadamente.

Esto era nuevo para mí, siempre recorría ese jugueteo sexual de la mano de la pareja en cuestión, esta ocasión me dejaste avanzar solo pero al final llegabas sufriendo y llegabas de una manera bastante apasionada, llorando y gimiendo, que combinación tan inesperada.

No sabía cuánto iba a durar estos encuentros, así que no pensé echar ni un paso atrás, sabía que lo disfrutabas y mi cerebro perverso ideaba algo para que volviera a pasar. Pensaba conseguir películas de violencia explícita, pero no era real y no provocaría el efecto esperado.

El lugar ya estaba determinado el bar que presencio el primer beso se convirtió en el punto de reunión, tuvimos citas sin mayor roce, solo platicas y platicas. Algo se me iba a ocurrir, pero mi mente estaba nublada por ver tu escote. Carajo concéntrate Genero, pensaba- la vas a pasar muy bien.

Lo poco que me sirvió de tanto que hablamos, fue cuando hablaste de un pequeño perro chihuahua que se llamaba “spring”, con ese nombre y su dueña de nombre Yuri, como no quieren que la estén chingando. Bueno me conto que ha sido su compañero durante varios años, era su consentido, y que temías el día que el chingado perrito faltara, porque sufrirías mucho.

La iluminación llego a mi mente, me recrimine al instante, no seas cabron- pensé- una cosa es la pasión y otra que ya lastime a otro ser vivo. Pero era un mini perro tampoco sería para tanto. Deseche esa idea mal sana, que poca madre tengo. Pero la tarde y la cita termino con una pregunta ¿Cuándo vamos a tu casa?.

Hay cosas que piensas pero difícilmente las cumples, es algo que siempre me han criticado, ¿por qué dices una cosa y terminas haciendo algo totalmente distinto?, me recriminan mis allegados. No lo puedo evitar contesto. Es más ni lo pienso.

El día llego después de mucha insistencia, ahora estaba en territorio extraño, no mucho que contar de la habitación que ocupaba Yuri, pero bueno ese no era el motivo de mi visita. Y ahí alegremente corriendo y ladrando ante la llegada de un extraño, ahí estaba “spring”, parecía más un roedor que un perro, costroso sin igual, propio de esa raza.

Supongo olía mis malas intenciones, por ello con ladridos quería advertir a su dueña sobre el peligro que ocasionaba mi presencia en ese lugar, mientras tanto yo sonreía y trataba de acariciarlo pero el chingado perrito no se dejaba. Un canino de ese tamaño es fácil que escape pensé y lo reafirme porque Yuri cuidaba mucho de mantener la puerta cerrada. Sabía que ese era el camino a seguir.

Conversamos, bebimos, jugamos se le notaba tan contenta, que ni siquiera hubo un roce de manos, carajo hace falta el sufrimiento, no pienso perder mi tiempo, se hacía tarde y ya estaba envalentonado por el alcohol que tome.

Ya me tengo que ir -te dije- ya es tarde, ¿dónde puedo tomar un taxi?, tenemos que ir a la esquina porque hasta aquí no entran, vamos te acompaño –dijiste- solo encuentro mis llaves y nos vamos, la llaves las tenía en mi bolsa, jamás las iba a encontrar. Deje que revolotearas todo, sabes se hace tarde si quieres quédate yo me voy solo- dije- no espera, bueno vamos no cierro bien al fin no está lejos, deje mi chamarra a propósito sobre el sillón y salí fingiendo prisa, ya estando en la esquina que es cierto, no estaba lejos, recordé que había olvidado mi chamarra, voy por ella al fin no cerraste bien- te dije- y sin más me eché a correr de regreso.

Frente a frente “spring” y yo, no fue fácil atraparlo y ponerle cinta en el hocico para que no ladrara pero lo logre, lo envolví en la una toalla y lo metí a mi mochila, agarre la chamarra y corrí para que no percibiera que me había tardado un poco. Ya venía de regreso cuando la encontré, perdón no la encontraba- te dije- y mira encontré tus llaves estaban debajo de mi chamarra, deje bien cerrado, sentía como el perrito luchaba por escapar en mi espalda.

Sin dudarlo y sin mayor platica aborde el primer taxi que paso, nos vemos cuídate estamos en contacto- te grite mientras estaba en movimiento el taxi.

Llegue a mi habitación aprisa saque al perro de su encierro, ya estaba muy cansado así que ya no hacia tanto escándalo, lo bueno que aun respiraba. Le di de comer jamón que había rezagado y un poco de cerveza, hasta ese momento descubrí que no tenía agua en mi casa.

No paso ni una hora cuando el celular comenzó a sonar, bueno-conteste- que te pasa ¿ya me extrañas?, no pendejo- respondiste llorando- “spring” no está, como crees -respondí- cuando regrese por mi chamarra ahí estaba, no vi que se saliera. Debe estar cerca esos perros son muy miedosos si gustas regreso para buscarlo.

Me asegure de cerrar bien la puerta y ver que el perro se quedara dentro no le fuera a pasar algo, llegue directo al departamento, pero me eché a correr una esquina antes para fingir cansancio, me abriste estabas en un mar de llanto, lo busque tres calles a la redonda y no lo encontré Yuri.

Me agradeciste y me sentí un poco mal, me abrazaste del cuello, el plan funciono- pensé- tranquila veras que si lo encontramos, seguías jadeando, te bese y te cargue, enredaste tus piernas en mi cintura, y así llegamos hasta tu cama, tuve la oportunidad de explorarte desde tus cabellos hasta tus pies, mientras eliminaba cualquier rastro de tela.

Seguías llorando eso me puso muy loco, te probé como antes no lo había hecho, llorabas y gozabas, por la debilidad que producía tu llanto te resbalaste de tu cama quedando hincada frente a mí, no me moví de ese lugar y ver como lo hacías mientras tus lagrimas recorrían tus mejillas, ocasiono una explosión en mi mente y frente a ti.

Desperté y ya no estabas, me levante apresuradamente, te busque y te grite, solo una nota pegada en la puerta, no puedo vivir sin “spring”, deja las llaves con la vecina, regresare hasta que lo encuentre y te llamo.

Hasta ahora después de un mes sigo esperando la llamada, Carajo ¿ahora qué hago con el perro?, “Lástima, demasiado bonito para ser verdad, lástima que las cosas así siempre acaben mal, lástima que las cosas prohibidas no puedan durar.”, ya cállate ya pinche primavera que ahora si te pierdes de verdad.