A 20 días de la elección todavía no queda claro quién está en segundo lugar. Durante toda la campaña se han estado peleando el segundo lugar Ricardo Anaya y José Antonio Meade. El segundo lugar importa porque muchos indecisos piensan votar por quien esté en segundo lugar con tal de que López Obrador no gane.

Los estrategas de José Antonio Meade han hecho todo por generar la percepción de que ya está en segundo lugar y que puede ganar. Primero expusieron el tema de lavado de dinero. Después lo cuestionaron por su trato a Margarita Zavala. Además, explican que las encuestas publicadas no consideran a los indecisos y que la mayoría de esos indecisos pueden votar por Meade. También escuchamos en sus spots la frase “todavía hay tiempo”.

Justo este fin de semana apareció un video donde se ve a Juan Barreiro, hermano de Manuel Barreiro (el que le compró la nave industrial a Ricardo Anaya en 54 millones de pesos) explicando cómo triangulan el dinero en varias operaciones para que le llegue al candidato y sugiriendo futuro tráfico de influencias si llegara a ganar Anaya.

¿Podría ser el video del fin de semana la estocada final para Ricardo Anaya que convenza a los indecisos que Meade está en segundo lugar? Sí podría serlo, sólo si Meade ganara el debate. Lo mismo del lado contrario, si Anaya logra sacudirse la percepción de que su dinero es mal habido, puede considerarse un sólido segundo lugar.

Por eso este tercer debate es importante. Será el que deba definir al segundo lugar para todos aquellos indecisos y antilopezobradoristas. Sin importar si es Anaya o Meade. ¿Qué se espera que hagan? Deben contrastarse por completo con Andrés Manuel. Tomar posturas rígidas, polarizar, atacar.

Meade está en su tema (economía y desarrollo) y debe mostrarse como el experto que dice ser, el que más sabe, el que conoce la solución. Debe verse como pez en el agua. Para Meade no se trata de quitarle votos a AMLO; se trata de quitarle votos a Anaya; y, convencer a los indecisos que sería el mejor presidente. Pero, también, diferenciarse de Peña y de las percepciones del priísmo corrupto.

Anaya, seguramente, hará responsable al gobierno y al PRI de los ataques. Enaltecerá el odio anti PRI para captar a todos los indecisos que además de ser anti Peje, están decepcionados del PRI y de Peña y no creen que se merezca una segunda oportunidad. Empatizará con el público por ser una víctima más del sistema. Hará ver que, con gente que opera con bajezas como la que le hicieron a él, no puede avanzar el país.

AMLO, por su parte, seguirá con su postura de ganador, haciendo planes para dentro de unos días ser nombrado presidente. Se mostrará institucional, poco confrontativo y remarcará su branding personal: el desarrollo y las mejoras en la economía vendrán erradicando la corrupción.

Así que es la última oportunidad para consolidar el segundo lugar. Si no lo logran. El voto útil se irá dividido y las posibilidades de Andrés Manuel López Obrador de ser el próximo presidente de México incrementan.