#ESPECIAL: El recuerdo del 'amoroso' Jaime Sabines

A más de dos décadas de su partida, Jaime Sabines sigue presente en la literatura mexicana.

Jaime sabines Foto: Staff Sexenio

Hace ya 21 años que Jaime Sabines murió, aquel chiapaneco cuya poesía era marcada por la concepción trágica del amor y la angustiosa soledad. Sus letras son de las más representativas en la poesía mexicana, por lo que se considera uno de los escritores más importantes de Latinoamérica.

El comienzo de Jaime Sabines en las letras se dio cuando estudiaba preparatoria en su natal Tuxtla Gutiérrez, sus primeros escritos aparecieron frecuentemente en el diario escolar El Estudiante e incluso, algunos de ellos los retomó en su primera obra publicada en 1950: Horal.

“El mar se mide por olas,

el cielo por alas,

nosotros por lágrimas”

Desde sus primeras líneas, Sabines deja ver un estilo "pesimista" con el que logró embelesar a sus lectores, una especie de intensa sinceridad que lo llevó a sacar a la luz La Señal en 1951, y Adán y Eva, un año después.

“Escribiste en la tabla de mi corazón:

desea.

Y yo anduve días y días

loco y aromado y triste”.

La tristeza en las poesías de Jaime Sabines reforzaban su figura de obsesión hacia la muerte, la cual abordaba con lúgubre filosofía en obras posteriores como Tarumba(1956).

“(Perdóname. Tú sabes que digo estas cosas por decir algo. Es un remordimiento de estar muerto.)"

El autor obtuvo el Premio Chiapasotorgado por El Ateneo de Ciencias y Artes de dicho estado, en 1959. Tres años después publicó diversos poemas en Diario Semanario, donde dejó ver a un Sabines cotidiano que se encontraba más cerca del corazón que de la razón, con lo que llamaba a contemplar el amor desde un ángulo terrenal.

“Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena(…) Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?”.

Luego del duelo por la muerte de su madre, a quien le escribió el poema Doña Luz, Jaime Sabines presentó la edición de Yuria (1967) donde incluye algunos poemas con contenido político, así como en Tlatelolco, que justamente salió en 1968, año en que se dio el movimiento estudiantil que lo inspiraría. Para 1972 aparece Maltiempo, libro que lo hace ganador del Premio Xavier Villaurrutia, uno de los galardones literarios más prestigiosos del país.

Sabines fue diputado federal por Chiapas y el Distrito Federal, aunque su propia imagen en este ámbito no le gustaba del todo…

"Estoy metido en política otra vez.

Sé que no sirvo para nada, pero me utilizan
Y me exhiben

«Poeta, de la familia mariposa-circense,
atravesado por un alfiler, vitrina 5».

(Voy, con ustedes, a verme)"

Tras la enfermedad que acabó con la vida de su padre, Jaime escribió Algo sobre la muerte del mayor Sabines que se publicó en 1973, para entonces ya era considerado por otros escritores como Octavio Paz como “un poeta expresionista, en sus saltos y caídas, en sus violentas y apasionadas relaciones con el lenguaje (verdugo enamorado de su víctima, golpea a las palabras y ellas le desgarran el pecho)…para Sabines todos los días son el primero y el último del mundo”.

La inspiración de Sabines parecía infinita, en 1977 salió un Nuevo recuento de poemas y para 1983, un volumen antológico recogió el material anterior en Poemas sueltos.

Todo ello le valió diversos reconocimientos, como el Premio Nacional de Ciencias y Artes que le fue otorgado en 1985, el Premio Juchimán de Plata que le otorgó el gobierno de Tabasco en 1986, la Presea Ciudad de México de 1991 y la Medalla Belisario Domínguez que le entregó el Senado de la República en 1994, año en que también fue nombrado Creador Emérito del Sistema Nacional de Creadores de Arte mientras su poesía era grabada en colección Voz Viva de México de la UNAM y traducida a doce idiomas.

En los últimos años de su vida, mientras “El francotirador de la literatura” -como se le conocía por su pertenencia a un grupo que transformaba la literatura en realidad- luchaba contra los problemas de salud que lo aquejaban, publicó La luna y Uno es el hombre en 1990, Antología Poética en 1994, y la que es quizá su obra más conocida Los amorosos y otros poemas, poesía amorosa reunida(1997).

"Los amorosos callan. 
El amor es el silencio más fino, 
el más tembloroso, el más insoportable. 
Los amorosos buscan, 
los amorosos son los que abandonan, 
son los que cambian, los que olvidan(...)" 
Durante el año de su muerte: 1999, se publicó Sabines para niños y Poemas, cuando días antes de cumplir 73 años, Jaime dejó este mundo para convertirse en un poeta leído, citado, memorizado y admirado por varias generaciones.

A más de dos décadas de su partida, Jaime Sabines sigue presente en la literatura mexicana; su estilo impetuoso y brillante logró explorar los sentimientos a través de un lenguaje directo, transparente y cercano a su lector.

"Tu nombre

Trato de escribir en la oscuridad tu nombre. Trato de escribir que te amo. Trato de decir a oscuras esto. No quiero que nadie se entere, que nadie me mire a las tres de la mañana paseando de un lado a otro de la estancia, loco, lleno de ti, enamorado. Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote. Digo tu nombre con todo el silencio de la noche, lo grita mi corazón amordazado. Repito tu nombre, vuelvo a decirlo, lo digo incansablemente, y estoy seguro que habrá de amanecer".

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