Impera desigualdad para la mujer en México

Para que las mujeres puedan igualar el salario de los hombres, tienen que trabajar 35 días.

Mujer Foto: Esimagen

Desigualdad de género, laboral y social que incluyen desde la carga del trabajo no remunerado; los tradicionales roles de género; y la carencia de políticas de conciliación entre trabajo y vida familiar, especialmente la insuficiente oferta de servicios de cuidado infantil y de prácticas laborales flexibles, son los principales panoramas que enfrentan las mujeres en México.

El principal obstáculo para la inserción laboral de las mujeres es el cuidado y los quehaceres domésticos. De acuerdo con estimaciones del CONEVAL, en promedio, las mujeres dedican 27.5 horas semanales al cuidado no remunerado de los integrantes del hogar, que en términos monetarios equivale a 46 mil 892.6 pesos anuales, mientras que los hombres destinan 15.3 horas a esta actividad.

El ingreso promedio mensual por una jornada de tiempo completo para un hombre es de 5 mil 825 pesos mientras que para las mujeres es de apenas 5 mil 29 pesos, una diferencia entre uno y otro de 16%. Esto significa que para que las mujeres puedan igualar el salario de los hombres, tienen que trabajar 35 días.

La opción son empleos informales, por la flexibilidad en el horario para desarrollar su vida productiva y reproductiva a la vez. Así, la tasa de informalidad laboral, según el CONEVAL, es de 56.0% en las mujeres y 49.2% en los hombres. Los empleos informales carecen de seguridad social y protecciones laborales, lo que puede obstaculizar el empoderamiento económico de las mujeres.

Las estructuras del mundo del trabajo que generan pobreza y desigualdad afectan más a las mujeres,  la adopción de medidas para reconocer, reducir y redistribuir las labores de cuidado y las tareas domésticas no remuneradas son un primer paso para reducir la brecha de género. 

El trabajo colaborativo, horizontal y protagonizado por las mujeres en la superación de la pobreza y la producción social del hábitat es fundamental y debemos incentivarlo desde la sociedad civil, la iniciativa privada y los propios gobiernos.

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