#ESPECIAL: ¡Alto a las agresiones sexuales!

"Que los hombres se afirmen no como depredadores sexuales, acosadores, agresores, proxenetas, violadores, sino al contrario, que a diario tengan una actitud de respeto al prójimo, a las mujeres y a las niñas".

Violencia Foto: Staff Sexenio

Tras el juicio contra el comediante estadounidense Bill Cosby, acusado de drogar y agredir sexualmente en 2004 a Andrea Constand, ex administradora del equipo femenino de baloncesto de la Universidad de Temple; al menos 60 mujeres se sumaron a las acusaciones de violación contra Cosby, empero, los casos se remontan a la década de 1960, por lo que caducó el tiempo en que podían denunciar.

Esto fijó un precedente, pues luego de que las féminas se animaran a alzar la voz, comenzaron a encenderse los focos rojos en Hollywood, al grado de cancelar contratos, series televisivas y relaciones laborales con los presuntos acosadores y violadores.

Harvey Weinstein, uno de los mayores productores de cine, fue acusado por al menos 93 mujeres de abusos sexuales cometidos entre 1980 y 2015. Poco después de que el New York Times publicara un reportaje revelando las primeras denuncias, el magnate fue despedido de su propia compañía; y entre la lista de víctimas hay mujeres de la talla de Gwyneth Paltrow, Angelina Jolie, Cara Delevingne, Asia Argento, Mira Sorvino, Rosanna Arquette, Ambra Battilana, Zoe Brock, Katherine Kendall, Ashley Judd , Rose McGowan, por mencionar algunas.

A la fecha, otros directores, actores, guionistas y demás involucrados en el medio cinematográfico han sido señalados por decenas –e incluso centenas- de hombres y mujeres de acoso y relaciones sexuales no consentidas, como James Toback, Brett Ratner, Dustin Hoffman, Kevin Spacey y Roman Polansky.

En México las acusaciones también resonaron, como el caso de la actriz Karla Souza, quien reveló -sin mencionar el nombre de su agresor- que un director de cine la había violado. A ella se sumaron Stephany Sigman, Paola Núñez y la clavadista olímpica, Azul Almazán, quienes dijeron haber sido víctimas de abusos al inicio de sus carreras.

Time’s Up
Tras el escándalo Weinstein, más de 300 mujeres de Hollywood, entre ellas Meryl Streep y Cate Blanchet, iniciaron un movimiento para enfrentar el acoso sexual no sólo en la industria del entretenimiento, sino en todos los ámbitos laborales de Estados Unidos.

La iniciativa, llamada Time’s Up, ha recaudado 15 millones de dólares de casi 10 mil personas de 60 países, las cuales han donado para proporcionar apoyo legal a mujeres y hombres que han sido hostigados sexualmente, discriminados y sufrido algún abuso en su lugar de trabajo.

Actrices como Jennifer Lawrence, Emma Thompson, Reese Witherpoon, Rashida Jones, Natalie Portman, Julianne Moore, Brie Larson, entre otras; también se sumaron al plan, así como escritoras, directoras, agentes y ejecutivas, quienes además piden más mujeres en puestos de poder y liderazgo; igualdad de beneficios, remuneración y representación; y más atención mediática en los casos de abusos en los mercados ‘menos glamorosos y valorados’.

Time’s Up se enfoca en personas de bajos salarios; busca impulsar una legislación para fortalecer las leyes sobre acoso y discriminación en el lugar de trabajo, también promete contar historias “a través de nuestros ojos y voces con el objetivo de cambiar la percepción y el tratamiento de las mujeres de nuestra sociedad”.

Me too
En 1996, cuando la activista Tarana Burke trabajaba en un campamento para niñas, escuchó el testimonio de abuso de una menor por parte de un familiar y no pudo hacerle frente. Esto la llevó a crear el Me too Movement, para ayudar a mujeres jóvenes que han sido abusadas, agredidas o explotadas sexualmente.

Diez años después, Burke lanzó la iniciativa como parte de la organización de la que es fundadora, Just Be Inc., con la intención de ‘empoderar’ a chicas de color, principalmente, así como a mujeres y personas que consideran no tener un género determinado.

No obstante, Me too comenzó a tener mayor repercusión a raíz de los escándalos sexuales protagonizados por Harvey Weinstein, ya que las redes sociales se inundaron de relatos de víctimas de violación y acoso, lo que deja constancia de la magnitud del problema a nivel mundial.

Burke aseguró que ahora, el reto para Me too será buscar un punto de entrada a la recuperación de las supervivientes, así como seguir abogando por que la violencia sexual y de género se aborden como asunto de justicia social.

¿Puritanismo sexual?
Tras las protestas por medio de Time’s Up y Me too; en Francia, un colectivo formado por un centenar de artistas e intelectuales, firmaron un manifiesto opuesto al clima de ‘puritanismo sexual’ que se ha desatado, pues aseguran que las denuncias registradas en redes sociales parecen “una campaña de delaciones y acusaciones públicas hacia individuos a los que no se deja la posibilidad de responder o defenderse”.

“Esta justicia expeditiva ya tiene sus víctimas: hombres sancionados en el ejercicio de su oficio, obligados a dimitir por haber tocado una rodilla, intentado dar un beso, hablado de cosas intimas en una cena profesional o enviado mensajes con connotaciones sexuales a una mujer que no sentía una atracción recíproca”.

La publicación salió a la luz en Le Monde y cuenta con el respaldo de conocidas personalidades francesas como la actriz Catherine Deneuve, la cantante Ingrid Caven, la escritora Catherine Millet, la editora Joëlle Losfeld, la cineasta Brigitte Sy, la artista Gloria Friedmann y la ilustradora Stéphanie Blake, quienes exponen que como mujeres, no se reconocen en este feminismo que, más allá de la denuncia de los abusos de poder, toma el rostro del odio a los hombres y a la sexualidad.

Las firmantes también alertan sobre las repercusiones que este nuevo clima podría tener en la producción cultural, como la reciente censura de un desnudo de Egon Schiele en el metro de Londres, la petición de retirar un cuadro de Balthus -en el que aparece una joven en posición sugestiva- de una muestra del Metropolitan de Nueva York o a las manifestaciones en París contra una retrospectiva dedicada a la obra Roman Polanski.

Como respuesta, una treintena de hombres galos, entre los que se cuentan al consejero regional del Partido Ecologista, Julien Bayou; el eurodiputado socialista Edouard Martin; Patric Jean de Zéromacho, de la organización Mouvement du Nid, que lucha contra la prostitución; el médico Gilles Lazimi; el filósofo Vincent Cespedes; y el psiquiátra Gérard Lopez; defendieron el movimiento Me too y su equivalente francés #BalanceTonPorc (#DenunciaATuCerdo).

Aseveraron que las denuncias que proliferan no son “expresión de puritanismo ni de odio a los hombres(…) es más bien una ocasión única para que estos se afirmen no como depredadores sexuales, acosadores, agresores, proxenetas, violadores, sino al contrario, (…)que a diario tengan una actitud de respeto al prójimo, a las mujeres y a las niñas”.

Recordaron la desigualdad que persiste en la sociedad, y urgieron al mayor número de hombres a desligarse del machismo y sobre todo, de los autores de violencia sexual.

Ni machismo, ni feminismo
El historiador israelí Yuval Noah Harari se pregunta: ¿Qué es lo que tienen de tan bueno los hombres, para que todas las culturas que han existido hayan valorado más la masculinidad que la femineidad?, y es que no encuentra una respuesta convincente para el hecho de que la sociedad entronizará la superioridad masculina.

Mientras que Mary Beard, una de las líderes del movimiento considerado como la tercera ola del feminismo, explica que la dominación masculina ha aislado a las mujeres del control del discurso público, confinándolas en el hogar durante miles de años.

Por eso, movimientos como Time’s up y Me too han adquirido una mayor relevancia, iniciando con denuncias contra el acoso y la violencia sexual pero que de a poco llevan a la exigencia general de acabar con todos los obstáculos que impiden la verdadera equidad entre hombres y mujeres.

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