Declara Unesco al proceso artesanal de la talavera como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

Atlixco, Puebla, Cholula y Tecali de Herrera, son los municipios poblanos en donde se fabrica.

talavera Foto: Staff Sexenio

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), declaró Patrimonio Cultural Inmaterial la fabricación artesanal de la Talavera que se desarrolla en Puebla y Tlaxcala (México), y en las localidades Talavera de la Reina y El Puente del Arzobispo (España).

La declaratoria binacional la recibió el Gobierno del Estado, a través de la Secretaría de Turismo.

En México, las comunidades de artesanos que fabrican la Talavera se ubican en el Valle de Puebla-Tlaxcala, en la región del Altiplano Central, en Atlixco, Puebla, Cholula y Tecali de Herrera, municipios que integran la llamada “Zona Talavera”.

Esta denominación consolida un fuerte vínculo cultural que se ha mantenido vivo a través de los siglos, entre los sitios que hoy comparten la declaratoria.

Al respecto, la secretaria de Turismo, Fabiana Briseño Suárez, resaltó que el proceso artesanal de la Talavera es una suma de tradiciones islámicas, egipcias, persas, marroquís y españolas, que llegaron a México para integrar toda la historia y arte del país.

“Muestra de ello, es la gran cantidad de inmuebles, iglesias, fuentes y fachadas que en Puebla magistralmente están adornadas con Talavera”, precisó.

Aseguró que el Gobierno de Puebla, encabezado por Miguel Barbosa Huerta, tiene el firme compromiso de conservar por muchas generaciones este nombramiento que hoy convierte a la entidad poblana como un destino lleno de historia, cultura y tradición.

De acuerdo con información proporcionada por la UNESCO, aunque las técnicas de la alfarería han evolucionado tanto en México como en España, en particular con la utilización de tornos eléctricos, los procedimientos de fabricación, decoración y esmaltado de este tipo de cerámica siguen siendo artesanales e idénticos a los practicados en el siglo XVI.

“Los conocimientos teóricos y prácticos relacionados con este elemento del patrimonio cultural vivo, abarcan la preparación de la arcilla, su modelación con un torno o un molde, la ornamentación de la pieza modelada, la preparación de los pigmentos y el esmalte y la cocción en el horno, operaciones todas ellas que exigen una gran destreza”, explicó la organización.

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