#ESPECIAL: El incomprendido Caravaggio

Fue la realidad marginal lo que realmente cautivó a Michelangelo Merisi: la vida de matones y vagabundos, aquella que tiene lugar en casas de prostitutas, tabernas o en juegos de apuestas.

caravaggio Foto: Staff Sexenio

Hace 445 años, en Caravaggio, un pueblo cercano a Milán, Italia, nació Michelangelo Merisi, un hombre que estuvo rodeado por el escándalo y el arte. Un halo de misterio envuelve su vida pues, de hecho, se especulaba sobre su fecha de nacimiento (29 de septiembre de 1571) ya que el propio Caravaggio, al llegar a Roma, se quitó dos años debido a la consideración que los mecenas tenían para con los jóvenes talentos

Víctimas de la epidemia de peste que se desató en el pueblo, a los cinco años Michelangelo perdió a su padre, su abuelo y un tío; a partir de entonces, el pequeño pasó por las manos y el apoyo de diversas familias acomodadas, que le brindaron educación y cobijo. 

A los 12 años ya mostraba talento para la pintura, por lo que el príncipe Colonna -nuevo señor de Caravaggio-, lo envió a Milán para estudiar en el taller de Simone Peterzano, quien lo hospedó e instruyó durante cuatro años, a cambio de 24 escudos de oro. 

De Peterzano adquirió el gusto por el color, el tratamiento de la luz, el naturalismo de la corriente lombarda, los postulados estéticos contrarreformistas, además de conocer a sus primeras influencias en las obras de Tiziano, Giorgione y por supuesto, Leonardo da Vinci. 

La inspiradora realidad

Empero, fue la realidad marginal lo que realmente cautivó a Michelangelo Merisi: la vida de matones y vagabundos, aquella que tiene lugar en casas de prostitutas, tabernas o en juegos de apuestas. 

Caravaggio se vio involucrado en una pelea en la que murió un hombre, por lo que estuvo en prisión tras negarse a delatar a los otros implicados; luego de un año tras las rejas, partió hacia Roma, en donde con ayuda de su tío Ludovico, capellán de la catedral de Milán, residió con monseñor Pandolfo Pucci, quien lo instó a hacer numerosas copias de obras piadosas.

Meses después abandonó el palacio de monseñor Pucci para sobrevivir por sus propios medios. Entonces pintó y vendió varios cuadros para poder alimentarse, entre los cuales destacó su primer lienzoMuchacho pelando una fruta. Deambulaba por las calles romanas y buscaba trabajo en talleres, tan desesperado y necesitado que pintaba tres cuadros diarios y los vendía a cuatro céntimos cada uno. 

Finalmente ingresó al taller de Cavalier d’Arpino, quien gozaba del favor del papa Clemente VIII, y al que Caravaggio ayudó con los frescos de la bóveda de la capilla de Contarelli, pintando sólo flores y frutas de una belleza tal, que se convirtió en el primer artista en darle a la naturaleza muerta un valor estético autónomo.

Michealngelo enfermó gravemente y estuvo hospitalizado. Cuando se recuperó, pintó el Baco enfermo, un autorretrato que dejaba ver la verdad tal y como la concebía; expresaba un naturalismo que iba en contra del idealismo clásico, que no respetaba la ‘belleza ideal’ y buscaba romper los convencionalismos para pensar por sí mismo.

Una polémica proyección religiosa

Se resistió a pintar lienzos religiosos hasta que, con la promesa de respetar su libertad y bajo protección del cardenal Francesco Maria del Monte, embajador del duque de Toscana en la Santa Sede, comenzó su etapa más brillante y controversial, ya que en sus cuadros mostraba el dolor y sufrimiento de los mártires cristianos, y violentó las ideas de que debían mostrar atributos sagrados y no aquellos que los vulgarizaran. 

Provocó escándalo con sus Cristos, Vírgenes y Santos representados como seres cercanos, mismos que tomaba de modelos de la calle y en especial provenientes de los barrios más bajos de la ciudad, quienes tenían miradas desesperadas por la miseria que padecían. 

A Michelangelo le ofendía el rechazo de sus cuadros, se sentía frustrado por su empeño de mostrar la verdad que él veía: aquella que le rodeaba a través de su círculo de amigos entre, los que destacaban tahúres y prostitutas. Pese a ello, pintó Júpiter, Neptuno y Plutón en la villa del cardenal del Monte, la única pintura mural de toda su producción. 

Gracias a los buenos contactos del religioso, tuvo el encargo de pintar 400 escudos y dos lienzos dedicados a San Mateo para la Iglesia de San Luis de los Franceses, hecho que le valió su consagración artística, dado que su nombre ya era conocido en toda Roma. La fama le trajo diversos encargos, aunque sus obras seguían causando revuelo y muchos de sus cuadros eran rechazados por falta de decoro (o decencia) en torno a los escenarios y modelos que escogía, los cuales representaban “vulgaridad, sacrilegio e impiedad”, como escribió un secretario cardenalicio. 

Perseguido y condenado

Al parecer, Michelangelo Merisi mató a un policía y fue encarcelado en la prisión de Tor di Nona, de donde escapó con ayuda de sus amigos y se mantuvo escondido entre criminales; poco después mató a un sujeto mientras jugaban, tras acusarlo de hacer trampa. Tras ser condenado a muerte, tuvo que huir de Roma, a donde ya nunca pudo regresar.

Se instaló en Nápoles y, con el apoyo de los Colonna, se puso en contacto con la familia Caraffa; gracias a ello recibió varios encargos y se volvió una celebridad en esta ciudad aprehendido.Eclipsado por la suerte de sus rivales más directos, Cavalier d’Arpino o Giovanni Baglione, quienes en Roma eran merecedores de los más altos honores, decidió trasladarse a Malta, en busca de sercaballero de la Orden, a fin de que le otorgaran el perdón de su crimen y así regresar a la capital italiana. 

Pese a conseguirlo, una vez más su tumultuoso estilo de vida le valióla expulsión de la Orden de Malta acusado de pederastia, luego de que un adolescente posara para él en algunas de sus obras más osadas, además de una agresión a un importante caballero de la hermandad. Obligado a huir nuevamente, viajó a Sicilia en espera de que sus amigos consiguieran su indulto. Después de trasladó a Mesina, donde realizó una de sus obras más importantes: La resurrección de Lázaro

Cansado e impaciente por recibir el perdón en Roma, regresó a Nápoles, en donde recibió una golpiza como bienvenida; se cree que por parte de los caballeros de Malta, quienes lo abandonaron malherido pensando que estaba muerto. Aunque se recuperó de sus lesiones, arrastró algunas secuelas hasta el final de sus días y tuvo que vivir con una cicatriz que dejó marcado su rostro de por vida.

Ante la posibilidad de indulto se embarcó hacia Roma, pero fue aprehendido en Porto Ercole. No se sabe si a través de un soborno o por una fianza, pero logró salir de la fortaleza de la ciudad.Aquejado por la fiebre, Caravaggio enfermó de disentería y murió en una playa cercana a la Ciudad Eterna, aunque su deceso también se atribuye a un asesinato a manos de unos desconocidos. A unos díasde su fallecimiento, se dictó su indulto.

Su obra quedó olvidada durante siglos, pese a que ejerció una poderosa influencia en artistas como Zurbarán, Velázquez y Rubens. Fue hasta el siglo XX que se le hizo justicia, cuando sus producciones fueron redescubiertas y por fin se le pudo dar el lugar que le correspondía: un genio del naturalismo -atrevido y crudo- que sólo quería representar la realidad, aunque ésta luzca fea o bella.

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