#ESPECIAL: Mujeres devuelven el antiguo esplendor al sitio maya de Chichén Itza

Tres dedicadas restauradoras mexicanas están a punto de terminar uno de los proyectos más importantes del INAH, con el objetivo de la conservación de los antiguos monumentos mayas.

chichén Foto: Staff Sexenio

La gran antigua ciudad de Chichén Itzá en la península de Yucatán figura entre los yacimientos más importantes de México antiguo. Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, su nombre significa “La ciudad a orillas del pozo de los itzáes”. Chichén Itzá prosperó durante los años 950 a 1200 d.C.

A pesar de que la ciudad había sido abandonada cuando llegaron los españoles a principios del año 1500, su influencia fue duradera y seguía siendo palpable en ese tiempo. Crónicas tempranas documentan que la población local maya tenía memoria de este lugar y los itzáes del oeste. Hay evidencia arqueológica de que la actividad ceremonial continuó hasta los años 1550.

Hoy, miles de mayas viven y trabajan en los pueblos y aldeas de esta región de Yucatán, incluyendo grandes equipos de profesionales quienes trabajan en la restauración y mantenimiento de la antigua ciudad.

Prueba de ello es el importante proyecto de conservación de largo aliento que no se había repetido desde 1930, es ejecutado en la zona arqueológica, donde tres dedicadas restauradoras mexicanas están a punto de terminar uno de los proyectos más importantes del INAH, con el objetivo de la conservación de los antiguos monumentos mayas, y evitar el deterioro por el paso del tiempo, el exceso de húmedas en la región y el turismo masivo.

“Los rayos del sol bañan con intensidad la zona arqueológica de Chichén Itzá, en el oriente del estado mexicano de Yucatán”

“La luz de Kin, el dios sol de los mayas, da una tonalidad diferente a los tres edificios en restauración, El Juego de Pelota, El Templo de los Guerreros y La Iglesia, como si aprobara la participación de arqueólogos de España, Francia y Alemania.”

El Delegado del Centro INAH de Yucatán, Eduardo López Calzada, explico que es el primer proyecto de restauración integral en los edificios con técnicas de intervención.

El pasado 1 de julio inició el Proyecto Integral de Restauración Chichen Itzá, se realiza con una inversión de 17 millones de pesos que otorgo el Patronato de las unidades Turísticas de Yucatán al INAH.

Con tales recursos “estamos interviniendo a profundidad edificios de Chichen Itzá, Uxmal, Izamal, Kuluba y Dzibilchaltún; algunos de estos sitios tendrán nuevos señalamientos y recuperaran su majestuosa belleza”, indicó el delegado.

Desde julio y hasta octubre, más de 30 personas entre arqueólogos y restauradores trabajan en el Proyecto de Conservación Integral Chichén Itzá 2019, que consiste en la restauración e intervención de tres edificios de esta zona: la subestructura del Templo de los Guerreros, El juego de Pelota y La Iglesia.

Claudia Campos, restauradora del Juego de Pelota explica la enorme satisfacción “porque desde 1930 no se realizaban trabajos a profundidad en el enorme centro ceremonial maya que mide 150 por 40 metros y cuenta con seis relieves en las banquetas”.

El Gran Juego de Pelota es considerado uno de los edificios más importantes de Mesoamérica, fue edificado entre los periodos Clásico Terminal y Posclásico Temprano (900-1200 d.C.), cuando se registró el mayor auge económico y político de Chichén Itzá. El estilo de su arquitectura es una mezcla de los estilos puuc (característico por estructuras coronadas con cresterías y esculturas empotradas) y tolteca.

En las entrañas de Chichen Itzá, donde los rayos del sol no llegan, también se guardan tesoros para la humanidad, que probablemente en los próximos años se vuelvan a abrir a los miles de visitantes que año con año llegan para descubrir las nuevas maravillas del mundo.

En la subestructura del Templo de los Guerreros nos enfocamos a la intervención integral de los elementos pictóricos en los pilastrones que a diferencia de lo que hay afuera de la zona arqueológica aún conservan su policromía, el arte de pintar o decorar con varios colores“, explicó Claudia Campos.

En este espacio se hace un trabajo minucioso y especializado en las pilastras que tienen restos de color, pues tratan de consolidar las capas de color con nanopartículas de hidróxido de calcio. Resalta que son vestigios relevantes por su singularidad. Además, gracias a estas pilastras se puede saber y entender cómo era Chichén.

Nos muestra cómo fue la ciudad alguna vez con todos estos coloridos”.

La importancia de los trabajos que realiza la doctora del centro INAH Yucatán radica en que todo es original. El sitio muestra la técnica que usaron los mayas en piedras de cantera suaves y homogéneas, lo que les permitió labrar, lechar con cal y pintar con pigmentos naturales, como óxido de hierro.

Los pilastrones iluminados también con el típico azul maya, “tienen relevancia en el sentido universal porque Chichen Itzá es un patrimonio mundial de la humanidad que muestra el esplendor de la arquitectura y de las manifestaciones de la antigua civilización.

La especialista manifestó que Chichen Itzá vive un momento histórico “gracias al ingenio de hombres y mujeres que plasmaron sus valores universales en los glifos y personajes grabados en las piedras que podrían ser guerreros o dioses”.

Karla Martínez López, encargada de la intervención La Iglesia y restauradora del Centro INAH Yucatán, indicó que ya se trabajó la fachada sur y ahora se trabaja en la principal, se hace una estabilización de todo el edificio; en el techo sustituyeron la plancha de cemento que tenía por un mortero de cal para luego impermeabilizar con materiales como cal y alumbre, compatibles con la obra.

Sustituyeron todas las juntas de cemento por otras de cal hidráulica. En la parte baja ya no se tenía nada de las juntas constructivas porque las iguanas estaban socavando el material. En toda la parte de los frisos, las cornisas se están estabilizando.

Aunque parezca que hay partes donde no se intervino, la restauradora explica que el fin es mostrar el paso del tiempo, por eso sólo se intervienen las partes más deterioradas y se dejan las otras para hacer comparaciones. Por eso se hace la mini intervención para dejar patente cómo estuvo, cómo ha pasado el tiempo, pero también cómo se ha conservado.

Que tenga ese sentido que ha pasado el tiempo, pero la preocupación es que esté estable ahora”.

El recorrido en la zona central de Chichen Itzá permite disfrutar La Casa Roja y El Observatorio, cuya majestuosidad crece con la luz solar y no se opaca con la presencia de vendedores ambulantes. A cada paso de los cuatro kilómetros que separan el Templo de los Guerreros de La Iglesia Karla Martínez no oculta la admiración por la belleza arquitectónica del lugar, especialmente el edificio que ella rescata con el apoyo de arqueólogos mexicanos y extranjeros.

La iglesia es uno de los edificios más bonitos de estilo mosaico del Clásico Temprano (900 d.C.)", expresó.

Aseguró que nunca se habían realizado trabajos en el inmueble que muestra rostros de Chaac, el dios de la lluvia, y que a pesar del tiempo “nunca estuvo derrumbado”.

Hay mucha gente que no conoce el edificio, quizá porque está en la parte más alejada de la zona arqueológica, pero es un lugar maravilloso donde los mayas realizaban sus ceremonias.

Jorge Poot Pool, de 69 años y originario de Xcalacoop, ayuda a los restauradores y especialistas en el interior de la subestructura del Templo de los Guerreros. Lleva más de 15 años auxiliando a los encargados de Chichén Itzá, como el extinto doctor Peter J. Schmidt.

Para Poot Pool su trabajo es importante; se siente fiel y especial, pues experimenta una conexión espiritual con su pasado, con sus antepasados mayas.

Es una bonita experiencia trabajar en estos templos”, afirma mientras limpia su rostro empapado de sudor y al mismo tiempo agradece a los restauradores y arqueólogos por los trabajos de preservación y conservación del legado maya.

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