#ESPECIAL: ¡Un asteroide podría impactar la Tierra!

La madrugada de este lunes, podría caer un asteroide en el planeta.

asteoride Foto: Staff Sexenio

Actualmente hay más de 4 mil objetos catalogados como Objetos Cercanos a la Tierra que incluyen asteroides y cometas. De estos objetos, hay 800 Asteroides Cercanos a la Tierra. Muchos países realizan observaciones del espacio constantemente, buscando cualquier asteroide peligroso que pueda dirigirse hacia nosotros.

Ante ello, astrónomos de la Agencia Espacial Europea marcan el lunes 9 de septiembre a las 2:03 de la mañana, con horario de la Ciudad de México, como la fecha y hora estimada de un hipotético escenario de impacto del asteroide. Su nombre es: 2006 QV89.

La ESA ha clasificado al asteroide, con poco más de 40 metros de diámetro como potencial amenaza para la Tierra, es dos veces el tamaño de la roca espacial que chocó contra la atmósfera sobre Rusia en 2013, más o menos, como el tamaño de un campo de fútbol, el 2006QV89 viaja a una velocidad de 44 mil kilómetros por hora y actualmente se encuentra a unos 219 millones de kilómetros del planeta Tierra.

Pese a las probabilidades de impacto, los especialistas piden a la población no alarmarse pues todavía no se sabe con claridad la trayectoria final del asteroide. Aclaran que, de chocar contra la Tierra, no representa peligro alguno para la vida en el planeta.

Lo más probable es que pase a unos 6,7 millones de kilómetros de la Tierra, mucho más lejos de lo que está la Luna, distante 384.400 kilómetros de nosotros. La Tierra tiene una probabilidad de alrededor de 1 entre 7 mil de lograr un visitante extraterrestre no deseado. Se espera que esta roca espacial se acercara a nuestro planeta en septiembre de 2019, de acuerdo con la lista de objetos espaciales de la Agencia Espacial Europea (ESA) que podrían colisionar con la Tierra. Esa lista de NEOs (Near Earth Object) se actualizó el 6 de junio y de los 10 objetos de la lista, el 2006 QV89 ocupa ahora el cuarto lugar.

En comparación con el asteroide de 10 kilómetros de diámetro que mató a los dinosaurios no aviarios hace unos 66 millones de años, el 2006 QV89 es bastante pequeño, solo mide 40 metros de diámetro. Pero no es un tamaño a menospreciar.

La ESA está monitoreando la ruta del asteroide, pero es improbable que la roca espacial se desplace hacia la Tierra y choque con nosotros.

El a 2006QV89 fue descubierto el 29 de agosto de 2006; fue identificado por Catalina Sky Survey, una organización con sede en un observatorio cerca de Tucson, Arizona. El asteroide es en realidad un visitante bastante frecuente en nuestro planeta. Después de su sobrevuelo de 2019, se espera que el objeto se precipite por la Tierra también en próximos años: en 2032, 2045 y también en 2062, informa la ESA. 

En julio de 2019, la ESO (European South Observatory) y la ESA (European Space Agency), lo buscaron en el lugar y fecha, en donde debería de estar, si se dirigiera a la Tierra. El asteroide no apareció, es decir, no está en ruta de colisión contra la Tierra. En agosto, la NASA y la Universidad de Hawaii lo confirmaron: No hay peligro.

Dado que no ha aparecido en las imágenes, la trayectoria del asteroide sigue siendo incierta, por lo que no puede descartarse una colisión en una futura aproximación a la Tierra. La siguiente se producirá el 8 de septiembre de 2023. Aun así, el 2006QV89 ha caído al puesto 156 en la Lista de Riesgo de Objetos Cercanos a la Tierra de la ESA, de la que actualmente forman parte 866 astros. La probabilidad de impacto dentro de cuatro años se estima ahora en una entre 625 mil. Y la probabilidad de impacto en algún momento de los próximos cien años, teniendo en cuenta que es un asteroide que regresa con frecuencia, de 1 entre 7 mil 128.

El 6 de mayo de 2022, podría chocar el asteroide 2009 FJ1, el sexto más peligroso de la lista. Pese a ser relativamente pequeño, con 13 metros de diámetro, viaja a 95 mil kilómetros por hora respecto a la Tierra (una velocidad alta incluso para un asteroide), por lo que una colisión tendría efectos catastróficos. Con los datos orbitales actualmente disponibles, la probabilidad de impacto es estima en 1 entre 4.464.

Actualmente, hay alrededor de 870 asteroides que la ESA está monitoreando de cerca a través de su Lista de riesgos. Con el objetivo de desarrollar un sistema de defensa contra asteroides peligrosos para la Tierra, la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA), de Estados Unidos, y la Agencia Espacial Europea (ESA), intentarán desviar un asteroide de 150 metros de diámetro.

Ambas agencias tratarán de alcanzar al asteroide Didymos, al realizar con una nave la Prueba de Redireccionamiento de Doble Asteroide (DART, siglas en inglés), en diciembre de 2020, y usarán como objetivo una de sus lunas: Didymoon, localizada a unos 11 millones de kilómetros de la Tierra.

Se empleará la técnica de impacto cinético para intentar cambiar por primera vez la trayectoria de un asteroide hipotéticamente peligroso para la Tierra. Para lograr esto, los científicos planean enviar una sonda espacial para que choque contra el asteroide y le haga cambiar su curso, explicó la ESA.

A los asteroides cercanos a la Tierra se les llama NEO, de Near Object Earth. Se conocen cerca de 20 mil NEOs. De ellos, lo que se acercan de forma peligrosa a la Tierra y podrían colisionarnos, se les llama PHO (Potentially Hazardous Object).

Hasta agosto de 2019 se conocen 2007 PHO. Siendo 155 mayores al kilómetro de diámetro. Por fortuna, no existe ningún asteroide en ruta de colisión con la Tierra en los próximos 100 años. Hay tiempo suficiente de preparar la defensa espacial.

Se conocen muchos NEO y PHO, pero seguros no todos, aunque cada día hay más astrónomos, observatorios y agencias espaciales dedicados a su estudio. México participa con los telescopios del Instituto de Astrofísica, Óptica y Electrónica, INAOE, ubicados en Puebla, Sonora y Baja California.

Sin embargo, los asteroides que más preocupan a los astrónomos son los que miden entre 100 metros y un kilómetro, de los que sólo se conoce 30% y que pueden ser devastadores. Rolf Densing, director del Centro Europeo de Operaciones Espaciales, con sede en Darmstadt, refirió que “la cuestión no es si un asteroide chocará contra la Tierra, sino cuándo lo hará”.

El seguimiento de los asteroides y cometas debe ser constante, ya que pueden desviar su ruta. Por ejemplo, la absorción de calor por parte de un asteroide o cometa, lo llevaría a reirradiar ese calor, desviando su ruta, o, la expulsión de vapor u otros gases también lo desviaría. Una pequeña desviación podría llevar al asteroide a una ruta de colisión contra la Tierra, décadas o siglos después.

Así que, al menos los meteoritos nos dejarán dormir tranquilos la madrugada del 9 de septiembre durante los próximos 100 años. 

Hay que recordar que en 2013 se registró la caída un asteroide de 17 metros, que explotó sobre la ciudad rusa de Chelyabinsk, de un millón doscientos mil habitantes. La explosión tuvo una potencia de 20 a 30 bombas atómicas como la de Hiroshima en 1945. La onda expansiva rompió cristales, que hirieron a dos mil personas, ninguna de gravedad. Este es el accidente de mayores consecuencias originado por un cuerpo celeste en la Tierra en los últimos años.

Sin embargo, los investigadores constataron en un estudio presentado en 2010 que la caída de un meteorito de 10 kilómetros de diámetro, hace 65,5 millones de años, sobre la península mexicana de Yucatán, puso fin a la era de los dinosaurios y afectó a casi el 70% de las especies.

También fue un meteorito el responsable de una gigantesca explosión que en la mañana del 30 de junio de 1908 devastó una superficie de 2 mil 200 kilómetros y arrasó más de 80 mil árboles cerca del río Tunguska, en la taiga siberiana (Rusia).

El suceso, que se calcula que liberó una energía 300 veces superior a la bomba nuclear de Hiroshima, no dejó ningún cráter en tierra y suscitó todo tipo de teorías exóticas, incluida la de que la explosión fuera causada por una nave extraterrestre.

Sin embargo, los estudios de tres científicos norteamericanos concluyeron que la explosión de Siberia se debió probablemente a la caída de un meteorito de piedra de 30 metros de diámetro.

El cráter de mayores dimensiones originado por un meteorito en la Tierra fue hallado en 2006 en la zona oriental de la Antártida y tiene unos 480 kilómetros de diámetro, y está sepultado a una profundidad de casi dos kilómetros bajo el hielo, y se calcula que el impacto del meteorito se produjo hace 250 millones de años.

Los casos en los que fragmentos de un meteorito han alcanzado la tierra son múltiples, pero en cambio son muy escasas las ocasiones en las que hay evidencias firmes de que hayan causado daños.

En septiembre de 1999 un pequeño meteorito cayó sobre una casa de Kobe (Japón) tras perforar el tejado, sin ocasionar ningún herido. La roca se fragmentó en dos piezas al impactar con la casa, la mayor de las cuales medía 5 centímetros y pesaba 60 gramos.

En marzo de 2009, el asteroide DD45, de alrededor de 30 metros de diámetro, pasó a unos 70.000 kilómetros de la superficie terrestre, sobre el oeste del Océano Pacífico, cerca de Tahití.

En octubre de este mismo año un asteroide de entre cinco y 10 metros de diámetro explotó en la atmósfera sobre Indonesia con una potencia de unos 50 kilotones, tres veces la energía liberada por la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima.

En octubre de 2008, un pequeño asteroide de unos cinco metros de diámetro, colisionó con la atmósfera de la Tierra sobre Sudán, y pudo ser el primero seguido por los científicos antes de alcanzar la Tierra.

El pasado mes de marzo, el profesor de astrofísica en la Universidad del Sur de Queensland, Jonti Horner, publicó un artículo en The Conversation indicando que la Tierra está en la línea de fuego de fragmentos de asteroides y cometas, la mayoría de los cuales se queman decenas de kilómetros por encima de nuestras cabezas.

Añade que el sistema solar interior está lleno de escombros, que van desde pequeñas manchas de polvo hasta cometas y asteroides de muchos kilómetros de diámetro y que, si bien la gran mayoría de los escombros que colisionan con la Tierra son completamente inofensivos, nuestro planeta conserva las cicatrices de colisiones con cuerpos mucho más grandes.

Investigadores de la Universidad de Oxford han publicado esta semana en el Journal of the Geological Society un artículo en el que aseguran haber identificado la localización de un cráter generado por un meteorito de 1 kilómetro de ancho que colisionó con la Tierra hace 1.200 millones de años. El cráter, de 100 kilómetros de diámetro, estaría situado a unos kilómetros al oeste de una parte remota de la costa de Escocia, sumergido bajo el agua y cubierto de rocas.

Otro suceso más reciente fue el pasado lunes sorpresivamente una bola de fuego iluminó el cielo de Nueva York El espectáculo de luz fugaz terminó con un fuerte estallido que asustó a los vecinos que incluso se prepararon para evacuar la zona ante una posible emergencia. Pero unos días después los científicos creen poder explicar este fenómeno que sorprendió a los pobladores y también los llenó de miedo.
CNN documentó el paso de una bola de fuego por el cielo de Nueva York. De acuerdo con el sitio web, habitantes del centro de Nueva York reportaron que una luz brillante cruzar el cielo y después un estruendo, lo que les provocó miedo porque la tierra se movió.

La Sociedad Estadounidense de Meteoritos informó que este fenómeno pudo ser una gran bola de fuego que ingresó a la atmósfera de la Tierra sobre el lago Ontario.

El gerente de operaciones de la organización sin fines de lucro de astronomía meteorológica, Mike Hankey, mencionó que: "Lo que estaban viendo era la luz producida por el objeto que colisionaba con la atmósfera". En el sitio web de la Sociedad Estadounidense de Meteoritos se explicó que estas bolas de fuego son "únicas en la vida" y sólo son visibles por algunos minutos. CNN, agregó que, estos eventos son meteoritos "más brillantes y más grandes", que se traslada desde un vacío en el espacio a velocidades de miles de millas por hora.

Este objeto se puede desintegrar cuando choca con la atmósfera más densa, lo que provocaría el estruendo conocido como "estallido sónico", el cual siempre pasa muy cerca de la superficie.

Con estudios geológicos, arqueológicos y comparando el evento de Tungushka, en 2018 se publicó en Science News, evidencias de la explosión en la atmósfera de un cometa o asteroide, al norte del Mar Muerto, en el año 1700 a. C. La explosión destruyó un área de 500 km², cristalizando la arena, arrasando las viviendas y matando al instante a las 40 mil a 65 mil personas del lugar. Pasaron 700 años para que la gente rehabitara la región. Los arqueólogos suponen ahí la existencia de las ciudades de Sodoma y Gomorra, narradas en la Biblia.

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