Así se viven las horas previas al azote del huracán Barry

La costa de Estados Unidos en el Golfo de México comenzó a experimentar problemas con la red eléctrica.

Tormenta Barry Foto: Pixabay / Imagen con fines ilustrativos

La tormenta Barry ganará fuerza poco antes de que su vórtice toque tierra en las próximas horas de este sábado, cerca de Morgan City, en la región oeste de Nueva Orleáns. Las miradas están sobre el estado norteamericano, que resentirá el impacto de este fenómeno meteorológico que amenaza con convertirse en huracán.

Las lluvias intensas y las rachas de viento empezaron a provocar algunos contratiempos como cortes de electricidad. Millones de personas están en zona de riesgo, pese a que ya se han preparado para el azote de un nuevo meteoro. Resulta imposible no recordar lo que sucedió con el embate del huracán Katrina hace 14 años.

 

Las calles de Nueva Orleáns lucen vacías debido a que hay toque de queda, una medida que se prolongará hasta mañana a las 6:00 horas locales. Barry será el primer huracán de la temporada y existen razones suficientes para temer su azote, pues incluso el presidente Donald Trump ha emitido la declaratoria de emergencia para el estado.

Este sábado será un día complicado para los lugareños, ya que comenzarán a vivir el terror del próximo huracán con lluvias intermitentes, cortes en el servicio de luz y, finalmente, el azote de las corrientes de aire salvajes que traerá el huracán. Los habitantes de Nueva Orleáns enfrentaran la contingencia ambiental a oscuras o solo con la luz de sus teléfonos celulares.

 

Para la mañana de este sábado se reportaron al menos 45 mil personas en la zona sur de Luisiana sin electricidad. En tanto, La costa de Mississippi y Alabama sufre tremendos aguaceros que varias costas ya lucen inundadas, lo que permite dimensionar correctamente la magnitud del fenómeno.

 

Los expertos aseguran que Barry será un huracán débil con vientos que no rebasarán los 119 km/h, pero el fenómeno natural inició a causar destrozos con estancamientos de agua. Los mayores daños se concentrarán en Luisiana, dejando afectados cuando menos a tres millones de personas.

Las autoridades de Luisiana y Mississippi ordenaron la apertura de las represas para que fluya el agua, pues uno de los mayores temores es que se presenten inundaciones de gravedad.


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