El trágico día en el que murió el inolvidable Pedro Infante

Este 15 de abril se cumplen 62 años del fallecimiento de Pedro Infante.

Pedro Infante murió el 15 de abril de 1957 Foto: Tomada de Chilango.com

El nombre de Pedro Infante ocupa un lugar de honor entre las grandes figuras de la cultura popular mexicana; su capacidad actoral y talento vocal le valieron ganarse el corazón de millones de personas, convirtiéndose así en uno de los grandes ídolos del siglo pasado.

Pero Pedro Infante es uno de esos artistas que trasciende épocas; sus canciones siguen presentes en cualquier fiesta donde haya mexicanos, ya sea desde su tradicional versión de Las Mañanitas hasta sus canciones de amor como Cien años, Fallaste Corazón, No volveré o Mi cariñito. Todos han escuchado alguna vez una canción del ícono de la Época de Oro del Cine Mexicano.

La tragedia

Pedro Infante murió el 15 de abril de 1957 en un accidente aéreo, justo cuando se encontraba en el momento más dulce de su carrera. Nadie vio sus restos, pues presuntamente quedó desfigurado por el terrible siniestro que provocó lágrimas en miles de personas.

Infante abordó aquella trágica jornada un carguero en el Aeropuerto de Mérida, Yucatán, acompañado del piloto Víctor Manuel Vidal Lorca, así como del mecánico Marciano Bautista.

Sobresale que el cantante no era ningún novato en las actividades de vuelo, ya que sumaba alrededor de tres mil horas y dos accidentes; el primero ocurrió en Guasave, mientras que el segundo tuvo lugar en Michoacán. El saldo: una cicatriz en el mentón y una placa de titanio en el cráneo.

Cuando la aeronave alcanzó los 20 metros de altura, se desplomó sobre una vivienda en Mérida, ocasionando también la muerte de una mujer y su hijo en el acto. Nadie podía creer que el ídolo había dicho adiós en un siniestro aéreo.

Varias ambulancias fueron enviadas al Panteón Jardín, donde se registraron crisis nerviosas de gente que deseaba darle el último adiós al carismático cantante, aquel que conquistó el corazón de millones con papeles como Pepe El Toro o el indio Tizoc, el mismo que provocó carcajadas a placer en Dos tipos de cuidado y A toda máquina.

Descanse en paz, Pedro Infante, porque su legado sigue vivo entre los mexicanos.

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