Google honra a Matilde Montoya, la primera médica mexicana

Google dedicó su doodle de este jueves a la primera mujer en alcanzar el grado de médica en México.

Foto: Google

Google honra este jueves la memoria de la doctora Matilde Montoya, quien fue la primera mujer en obtener el grado de médica en México. Sus deseos de superación profesional en la rama de las ciencias de la salud inspiraron a otras mujeres, quienes decidieron seguir sus pasos y cursar los estudios de medicina.

En la página principal del buscador, Google conmemora el 160º aniversario del natalicio de Montoya, oriunda de la Ciudad de México. La fémina alcanzó su grado académico de médica en 1887, recibiendo su título de la Facultad de Medicina de México. Posteriormente, ejercería como especialista de cirugía y obstetricia.

Si bien en la actualidad esto puede parecer trivial, su nombramiento como doctora tuvo un gran significado en aquellos años. Durante esta época, dicho mérito académico era inalcanzable para las mujeres, ya que casi la totalidad de las escuelas de Medicina no aceptaban a féminas entre sus estudiantes.

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Gracias a la intervención del presidente Porfirio Díaz, ella pudo completar su formación y convertirse en la primera médica en la historia del país. El polémico exmandatario llegó a publicar un decreto presidencial en el que permitía acceder a las mujeres a los mismos derechos y obligaciones que los hombres en la Escuela Nacional de Medicina.

Además de su trabajo en el sector de la salud, creó la Sociedad Filantrópica para apoyar a las mujeres de escasos recursos y obreras. En 1891, se desempeñó como miembro de la Liga Médica Humanitaria, que reunía a médicos, dentistas, parteras y farmacéuticos para el establecimiento de varios consultorios nocturnos que atendían a personas en condición de pobreza.

El camino para convertirse en la primera médica de México no fue sencillo, ya que durante su estancia en la Facultad de Medicina fue ridiculizada en varias ocasiones por algunos hombres que la describían como una “mujer imprudente y peligrosa” por sus deseos de desempeñar un trabajo que, históricamente, había sido ejercido por el género masculino.