#ESPECIAL: Venezuela colapsada. El segundo mandato de Maduro

Nicolás Maduro dio inicio a su segundo mandato de seis años en Venezuela, un país que cada día que pasa ve más lejano el fin de la crisis.

Nicolás Maduro toma posesión Foto: Especial

Nicolás Maduro dio inicio este jueves a su segundo mandato de seis años en Venezuela, una noticia que causa preocupación y que estremece a toda América Latina. El líder chavista se resiste a atender los reclamos de la comunidad internacional que consideran su segundo gobierno como ilegítimo y una violación a la democracia nacional.

El sucesor de Hugo Chávez rindió protesta para asumir el liderazgo de un país sumido en la ruina y en plena crisis humanitaria. Aunque sus adeptos se niegan a reconocer que la nación enfrenta una emergencia sin precedentes, el éxodo de venezolanos a los territorios vecinos, la escasez de alimentos y medicinas, así como una economía con hiperinflación, confirman que Venezuela está hundida.

“Asumo con mayor responsabilidad y compromiso el nuevo periodo presidencial 2019-2025 ¡Venceremos!”, protestó el mandatario venezolano.

Solo pasaron dos horas para que la Organización de los Estados Americanos (OEA) emitiera su postura sobre el acto de investidura de Nicolás Maduro. Desde Washington, la mayoría de los países que integran la entidad votaron a favor de una resolución que declara ilegítimo el segundo mandato del líder venezolano.

El escenario era esperado después de la polémica que surgió en meses anteriores, cuando la Unión Europea (UE), el Grupo de Lima y Estados Unidos desconocieron los resultados de las elecciones del 20 de mayo de 2018. Fueron tachados de fraude y, hasta la fecha, las naciones detractoras siguen convencidas de que Maduro se impuso mediante la alteración de los resultados en unos comicios parciales.

La crisis, una realidad innegable

En la actualidad, Venezuela sufre una economía con hiperinflación, un fenómeno económico que significa el incremento rápido y desproporcionado de los precios, reflejando la pérdida de valor del dinero. Todo se encarece, desde la compra de los alimentos hasta las facturas para cubrir los servicios más básicos. De acuerdo con la Asamblea Nacional, la tasa de inflación anual llegó a 1.300.000 por ciento en los 12 meses hasta el pasado mes de noviembre. Alarmante.

Venezuela pagó caro el precio de depositar toda su confianza en sus reservas petroleras, especialmente, después de la caída del precio del crudo en 2014. De esta manera, continúa con problemas severos para importar productos de consumo básico al mismo ritmo que en los años previos, lo que contribuyó a agravar la escasez de alimentos y medicinas.

La respuesta del gobierno de Nicolás Maduro fue lastimosa. La decisión de aumentar la impresión de dinero y el salario mínimo suenan más a medidas populistas que a una verdadera estrategia para resolver la problemática. El incremento de los precios de los productos escasos dinamitó la inflación y, en un ciclo que parece no tener fin, el bolívar continúa perdiendo valor.

La realidad desde dentro

Venezuela es un país polarizado donde los grupos leales al chavismo se mantienen reacios y sofocan a quienes dudan de la llamada lucha antiimperialista. Sin embargo, cada vez son más los que culpan a la corriente chavista de haber sumido al país en una crisis gradual y dolorosa desde que tomaron las riendas de la nación en 1999.

Mientras las protestas y marchas contra el régimen son duramente reprimidas, los leales a Maduro aseguran que la oposición busca perpetrar un golpe de Estado, apoyada por Estados Unidos y sus aliados, tal como Colombia.

El discurso contra el imperialismo está más vivo que nunca en el gobierno de Maduro y seguirá siendo la excusa perfecta para justificar la crisis humanitaria que afecta a millones de hermanos venezolanos.

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