#ESPECIAL: El día que inició la conquista del espacio Foto: Especial / Sputnik 1

Uno de los grandes objetivos y ambiciones del hombre es la conquista del espacio. Aunque el ser humano todavía está muy lejos de salir a explorar los misterios del cosmos, los avances en la industria aeroespacial también han sido gigantescos en las últimas décadas.

Cuando hablamos de la conquista del espacio es imposible no voltear a ver lo que sucedió el 4 de octubre de 1957. Ese día quedó marcado en la historia de la humanidad por el lanzamiento del Sputnik 1, el primer satélite artificial de la Tierra.

Los rusos pueden presumir que su nación fue la primera en lanzar y poner en órbita de forma exitosa un satélite alrededor del planeta. Además, esta hazaña marcó el arranque de su exitoso programa Sputnik, que tuvo gran impacto en la industria aeroespacial.

El satélite

Un gran nerviosismo se vivía en el Cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, que en aquellos años era una república de la Unión Soviética. Todos miraban con gran expectación aquella esfera brillante de aluminio, el Sputnik 1.

Con sus 58 centímetros de diámetro, el artefacto llevaba consigo cuatro finas antenas de 2.4 y 2.9 metros de longitud. Tenía una masa de 84 kilogramos y en su interior presurizado con nitrógeno portaba instrumentos especiales para medir la temperatura de la capa externa de la atmósfera.

Asimismo, el Sputnik 1 tenía dos transmisores de radio que funcionaba con baterías, las cuales terminaron agotándose después de tres semanas. Durante el tiempo que estuvieron en funcionamiento, transmitieron una señal que muchos aficionados de todo el mundo intentaron detectar.

La clave del lanzamiento

El secreto para poner en órbita el satélite artificial era contar con un cohete propulsor adecuado. El papel del ingeniero Serguéi Koroliov sería fundamental para lograr este objetivo, pues convenció a las más altas esferas militares de confiar en sus modelos.

El científico logró obtener el apoyo necesario para que el Gobierno autorizara el proyecto Sputnik, convencido de que tendría un gran impacto a nivel internacional. El mundo no sería el mismo al día siguiente del lanzamiento.

Koroliov logró crear una versión modificada del misil balístico R-7 Semyorka, que tenía un módulo central de 26 metros de longitud y una masa de 7.5 toneladas. El proyectil también se mantuvo en órbita y era visible a simple vista desde la Tierra.

La reacción de Estados Unidos

El suceso tuvo lugar en plena Guerra Fría, por lo que desató el caos en suelo estadounidense. Solo un día después del exitoso lanzamiento, el diario The New York Times informó que un artefacto ruso sobrevolaba el cielo de Estados Unidos cada 24 horas.

La opinión pública no dejó de hablar del tema por largo tiempo y, según narran los historiadores, el Sputnik 1 fue un duro golpe en el orgullo de todo norteamericano. En ese momento, señalaron, Estados Unidos se sintió realmente lastimado y comenzó a cuestionarse sobre sus verdaderas capacidades tecnológicas.

De esta manera, Washington ordenó impulsar la educación en ciencia e, incluso, abrió centros espaciales para iniciar la carrera espacial. La rivalidad entre las dos superpotencias mundiales ahora sería llevada hasta el espacio.

El lanzamiento del Sputnik 1 estuvo seguido de otros dos hitos en la historia espacial; el primero, la puesta en órbita del soviético Yuri Gagarin en 1961, y el segundo, la llegada del hombre a la Luna por Estados Unidos en 1969.

Los desafíos del hombre en el espacio

En el corto y mediano plazo, el hombre parece tener claro cuál es su gran desafío en el espacio: la conquista de Marte. La colonización del llamado Planeta Rojo pinta como algo muy lejano; sin embargo, el ser humano está cada vez más cerca de lograrlo.

Para el 2030, los expertos creen que habrá vehículos llevando a gente al espacio, así como realizando viajes de alta velocidad alrededor del planeta. Para ese año, se podrán realizar los primeros traslados de personas a Marte, a un asteroide o, inclusive, volver a pisar la Luna.

Asimismo, el desarrollo de poderosos telescopios, sondas de alta tecnología y otros mecanismos permitirán el descubrimiento de nuevas estrellas. Con ello, el hombre potenciará su capacidad para la exploración espacial y, sin duda, esto aumentará las posibilidades de hallar vida fuera de nuestro planeta.