El terror de estar en un hospital de Venezuela Foto: Especial / Hospitales en Venezuela

Si algún venezolano se enferma, quizá lo peor que le pueda pasar es ser internado en un hospital del país sudamericano. Y es que permanecer en un centro médico de Venezuela resulta toda una amenaza para la salud, aseguran los expertos tras analizar la crisis sanitaria.

En la mayoría de los hospitales, los médicos y enfermeras son incapaces de proporcionar una alimentación con los estándares mínimos de calidad, por lo que suelen poner en peligro la vida de los enfermos.

Si lo adecuado en un centro médico consiste en brindar dietas personalizadas acordes a las necesidades de cada paciente, este principio se olvida totalmente dentro de un hospital de Venezuela. A todos los ingresados se les sirve lo mismo, sin importar que tengan diabetes, alguna enfermedad cardiovascular, hipertensión u otro padecimiento de mayor gravedad.

Los tiempos de bonanza en Venezuela quedaron atrás, pero muchos todavía recuerdan cuando los hospitales podían desempeñar sus tareas con solvencia. Por ejemplo, en el Hospital Universitario de Caracas llegaron a tener un cocinero por cada especialidad, algo que es sencillamente inimaginable bajo las condiciones actuales.

Con porciones mínimas de cereales, apenas suficientes para alimentar el cuerpo de un niño, los pacientes luchan por sobrevivir y ser dados de alta por los doctores, conscientes de que quizá comerían de mejor forma si abandonan el centro hospitalario.

La crisis sanitaria se refleja en el resultado de la Encuesta Nacional de Hospitales, la cual fue divulgada por los opositores el pasado mes de marzo. El estudio mostró que 96 por ciento de los centros no tiene la capacidad para ofrecer una alimentación adecuada a los enfermos.

Por ejemplo, en algunos hospitales de Venezuela se dejó de suministrar leche de fórmula, fundamental para el cuidado de los recién nacidos, debido a que no se contaba con el presupuesto para proporcionarla a los infantes.

No se trata de casos de excepción, ya que el 66 por ciento de los servicios pediátricos de los hospitales en la nación no cuentan con fórmulas lácteas, lo que exhibe la gravedad de una crisis que se resiste a reconocer el gobierno de Nicolás Maduro.