#ESPECIAL: El fin del Estado Islámico. Del califato a terroristas exiliados Foto: Especial / Estado Islámico

El Estado Islámico de Irak y el Levante, también conocido como ISIS por ser la sigla de Islamic State of Iraq and Syria, es el grupo insurgente más importante del mundo, el cual, se ha convertido en el objeto de guerra de Estados Unidos de América.

Precisamente, la importancia del Estado Islámico radica en que Estados Unidos ha convertida a este grupo paramilitar en su principal objetivo luego de la derrota parcial de Al Qaeda tras la muerte de su líder, Osama bin Laden en 2011.

El Estado Islámico, que nació como una rama de Al Qaeda en Irak, cobró aún más fuerza con el alza de Abu Bakr al-Baghdadi como su líder en 2010, quien reestructuró a la organización y comenzó tomar territorios en Irak y Siria, en esta última nación incluso uniéndose a la rebelión contra el presidente sirio Bashar al Asad.

A raíz del liderato de Abu Bakr al-Baghdadi en el Estado Islámico, se estableció al grupo como un califato con el objetivo de volver a controlar los territorios con tradición islámica solicitando el apoyo total del mundo musulmán.

Gran Expansión

Hacia 2013 y 2014, el Estado Islámico logró sus años de mayor apogeo gracias en parte a la retirada de Estados Unidos de Irak, además de lograr un gran financiamiento para sus operaciones por la venta de petróleo que extraían del territorio ocupado, por la venta de antigüedades que saqueaban de zonas arqueológicas y por impuestos que cobraban a los habitantes de sus tierras.

Asimismo, estimaciones apuntaban que el Estado Islámico contaba con entre 40 mil y 90 mil kilómetros cuadrados de territorio, área equiparable con la que cuentan naciones como Bélgica y Jordania. Otras estimaciones aseguraban que el califato tenía más de 200 mil kilómetros cuadrados, territorio igual que el del Reino Unido.

Según fuentes estadounidenses, ISIS contaba con unos 15 mil milicianos activos, sin embargo, expertos apuntaban que esta cifra era mayor y llegaba a estar entre 30 mil y 50 mil combatientes. De estos, un 30 por ciento estaría por convicción propia, incluso incluyendo soldados de varias nacionalidades del mundo. La consultora Soufan estimó que al menos 12 mil extranjeros integran las filas del ejército de Estado Islámico.

El Estado Islámico, aunque su poder se centra en el Medio Oriente entre Siria e Irak, también ha logrado tener gran simpatía en otras naciones asiáticas y africanas como Arabia Saudita, Yemen, Argelia, Libia, Egipto y Nigeria, es este último país incluso teniendo coaliciones con Boko Haram.

La caída del Estado Islámico

 

La coalición internacional liderada por Estados Unidos ha conseguido avanzar en el territorio controlado por ISIS reduciendo el poderío de la organización, cuyo golpe más brutal fue la toma de Mosul, sugerida como la capital de facto del Estado Islámico, en julio de 2017.

Este aspecto ha sido de vital importancia para debilitar el Estado Islámico, pues con la pérdida de territorio han dejado ir importantes inyecciones de recursos para continuar con su misión, además que el haber sobreexplotado los recursos de las regiones no ayudó para sus planes a mediano plazo.

Igualmente, que el Estado Islámico haya comenzado con atentados en Europa derivó en la intervención militar de naciones del Viejo Continente en Medio Oriente para evitar su dominio, y aunque ha tomado algunos años el debilitamiento de la organización, parece que ha comenzado a dar frutos.

La caída de Raqa a finales del mes pasado parece ser el golpe definitivo del Estado Islámico en la zona, aunque no es así para expertos en el área, que prevén que aunque el Estado Islámico ya no cuente con el territorio que tenía algunos años, la idea de su califato prevalece en varios bastiones que se están más discretos que nunca.

“El Estado Islámico adquirirá un papel de fuerza guerrillera, tanto en Irak como en Siria, y seguirá esa guerra sin aferrarse a un territorio. También seguirá propagando su mensaje alrededor del mundo, y esto ya está teniendo éxitos en el sureste de Asia, como hemos visto en Filipinas, y en el norte de África. Y continuará con su objetivo de llevar la guerra hacia el campo enemigo, principalmente Reino Unido, Francia, Estados Unidos, Alemania y otros”. Asegura Paul Rogers, investigador del Departamento de Estudios para la Paz de la Universidad de Bradford, Inglaterra.